sábado, 14 de mayo de 2016

LA TRANSICION

LA TRANSICIÓN HACIA UNA SOCIEDAD DEL CONOCIMIENTO

Jorge Katz y Vivianne Ventura-Dias
En los últimos años, se ha presenciado una verdadera revolución en la organización económica y social de las naciones, en las características del empleo, en la utilización del tiempo libre de las personas y en el contenido de las expresiones culturales, promovida por las tecnologías de información y de comunicación (TIC).
Para muchos, las TIC se asocian a escenarios optimistas, donde el mayor acceso a la información conduciría a sociedades y relaciones abiertas y democráticas. La aplicación de las TIC a la telemedicina, el aprendizaje a distancia, las bibliotecas digitales, entre otras, puede mejorar los niveles de salud, educación y capacitación de los países en desarrollo. Los servicios de red pueden contribuir a la transparencia de las decisiones y acciones de las instituciones del Estado y las del mercado. Para otros, las nuevas tendencias tienden a reafirmar la dinámica de iniquidad y exclusión social.
La "brecha digital" entre los países industrializados y los países en desarrollo es aún más amplia que la brecha que los separa en términos de otros indicadores de productividad y bienestar socioeconómico. Lo mismo ocurre al interior de cada país, entre sectores de altos y bajos ingresos. América Latina y el Caribe tiene 8% de la población mundial, pero sólo tiene 3.5% de los usuarios de la red Internet y menos del 1% del comercio electrónico global. Sin embargo, en 1999, las computadoras huéspedes de Internet aumentaron más rápido que en cualquier región del mundo y el número de usuarios se multiplicó 14 veces entre 1995 y 1999.
Tal como ocurre en otros aspectos del proceso de transición hacia la modernidad, la profunda transformación regional en el ámbito de las TIC está marcada por una dramática iniquidad distributiva, tanto entre países como al interior de ellos. En América Latina y el Caribe existe una gran dispersión en términos de costo y cobertura de telecomunicaciones, de capacitación de recursos humanos y preparación empresarial para la economía digital.
Empero, muchos gobiernos de la región han promovido el acceso a Internet, estableciendo terminales públicos y centros comunitarios. La Red Científica Peruana (RCP) instaló cerca de mil centros públicos, sirviendo a casi 40% de la red; el programa "argentina@internet.todos" cuenta con alrededor de mil telecentros para comunidades remotas y de bajos ingresos; en Barbados y Belice, hay proyectos gratis para escuelas; en Chile, el Fondo para el Desarrollo de las Telecomunicaciones desarrolla centros que beneficiarán a todas las comunas en 2006; en Colombia, todos los municipios pobres tendrán acceso gratuito a Internet; en Uruguay, el proyecto Tercer Milenio de la compañía estatal de telecomunicaciones ANTEL instala Centros Comunitarios Digitales; los bancos en Brasil empezaron a ofrecer acceso gratuito a Internet. Costa Rica es uno de los primeros países del mundo que da servicio de correo electrónico a todos sus ciudadanos, sin costo, por medio de las empresas estatales.
Para que la transición de América Latina y el Caribe hacia una sociedad del conocimiento se logre en condiciones de eficiencia y equidad, se justifican nuevas formas de intervención del Estado y acciones publico/privadas explícitamente dirigidas a una asignación optima de recursos para alcanzar las metas deseables que las reglas del mercado, por sí solas, no aseguran.
La región, entre otros desafíos, deberá buscar financiamiento para disminuir el rezago tecnológico; determinar el marco jurídico, regulatorio e institucional que asegure bajas barreras al ingreso y a la competencia entre proveedores de servicios de conexión a las redes de transmisión; disminuir la heterogeneidad en la difusión de las TIC; lograr mayor participación en los contenidos de información y conocimiento que transmiten las redes digitales; contrarrestar la fuerte concentración de poder que la rápida informatización coloca en manos de países industrializados y grandes empresas transnacionales, y obtener mayor cooperación internacional.
Todo esto se enmarca en las propuestas de la CEPAL en pro de mejorar la protección del consumidor, afianzar la competencia y desarrollar sinergias y externalidades al interior del aparato productivo, aprobadas por sus Estados miembros en Ciudad de México, en su último período de sesiones celebrado en abril de 2000.
(Los autores son directores de las Divisiones de Desarrollo Productivo y Empresarial, y de Comercio Internacional, respectivamente.)

Junio 2000

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