El aula de clase entendida como espacio social en donde se
construyen la relación entre docentes y estudiantes en torno al conocimiento,
de tal forma que permita entender y actuar sobre su propia realidad social y
natural, tiene como uno de sus requerimientos el manejo de información.
De un lado se requiere el acceso a la información para
conocer datos e interpretaciones del mundo en el que se vive, pero no para
memorizarla, al fin y al cabo cada vez son mayores las posibilidades que
existen para que todos accedan a información de calidad en el mismo momento que
se produce.
La clave esta en el uso que se pueda hacer de esa información,
en otras palabras en el conocimiento que se genera para abordar o resolver
alguna situación del contexto. En este escenario resulta esencial poder acceder
de forma gratuita o con un mínimo costo a fuentes de información de calidad y
dar los créditos correspondientes cuando dicha información se utiliza.
De otro lado, esta la información que se genera como parte
de la creación de conocimiento útil y pertinente para afrontar la realidad, ya
que desde el espacio escolar no se trata sólo de estudiar y actuar, sino
también de aprender de lo realizado y de compartir para que otros aprendan de
la experiencia y de las reflexiones de dicha experiencia. En este escenario es
crucial compartir la información generada con licencias que permitan su fácil
acceso, con un mínimo de costo y con permisos amplios para que otras personas
se vean beneficiadas, solicitando el respeto de la autoría.
Pero también están los materiales que se crean como parte
del proceso educativo, en donde puede existir información creada por los
docentes, información creada por los estudiantes e información de personas que
no pertenecen a la institución educativa. En este caso, sólo será posible
integrar los diferentes recursos (textos, audio, video, animaciones,
fotografías, dibujos, etc.) si las licencias individuales de los materiales
permiten la realización de obras derivadas, y si la licencia del la obra en su
conjunto no contradice las licencias individuales de los recursos.
A diferencia de otras profesiones, los derechos patrimoniales
de los materiales que los profesores realizan como apoyo o producto de su
actividad docente, son de los propios profesores, razón por la cuál se tiene la
libertad como autor, de indicar los términos en las que se permite el uso de
estos materiales por parte de terceros. Lo ideal en un mundo digital, es que la
licencia sea permisiva para que otras personas pueda aprovechar las creaciones
que surgen de nuestra actividad docente.
Respetar el Derecho de Autor no significa que no se puede
utilizar ningún material elaborado por otras personas, o que nuestros
materiales no pueden ser utilizados por otros. Significa respetar la voluntad
que el autor o el titular de los derechos patrimoniales expresa a través de una
Licencia de Uso o Nota de Derechos de Copia (Copyrigth).
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