sábado, 14 de mayo de 2016
CONVERGENCIA
Aprender y enseñar con las TIC:
expectativas, realidad y potencialidades
César Coll
El objetivo de este capítulo es analizar el impacto de las TIC en la educación escolar a partir de
una revisión de los estudios sobre la incorporación de estas tecnologías (ordenadores, dispositivos
y redes digitales) a la educación y de sus efectos sobre los procesos de enseñanza y aprendizaje.
El énfasis recae en el desfase existente entre, por una parte, las elevadas expectativas de
cambio y mejora de la educación escolar generadas por estas tecnologías y, por otra, los limitados
avances conseguidos hasta el momento. Nuestro argumento principal, sin embargo, es que este
desfase no debe llevarnos a rebajar las expectativas depositadas en la capacidad de las TIC para
transformar la enseñanza y mejorar el aprendizaje. Al contrario, las expectativas están, a nuestro
juicio, plenamente justificadas. Lo que sucede es que la capacidad de transformación y mejora
de la educación de las TIC debe entenderse más bien como un potencial que puede o no hacerse
realidad, y hacerse en mayor o menor medida, en función del contexto en el que estas tecnologías
son efectivamente utilizadas. Son, pues, los contextos de uso, y en el marco de estos contextos la
finalidad que se persigue con la incorporación de las TIC, los que determinan su capacidad para
transformar la enseñanza y mejorar el aprendizaje.
Con el fin de argumentar y desarrollar este planteamiento, hemos organizado el capítulo en cuatro
apartados. En el primero se revisan algunas afirmaciones habituales relativas al impacto de
las TIC sobre la educación formal y escolar. Son afirmaciones que se sitúan a medio camino entre
la descripción de procesos de cambio (supuestos o reales), la manifestación de expectativas y la
formulación de predicciones. En el segundo, tomando como referencia los resultados de algunos
estudios recientes de seguimiento y evaluación de la incorporación y el uso de las TIC en
la educación primaria y secundaria en diferentes países, se aportan algunos datos que ponen de
manifiesto un claro desfase entre expectativas y realidad. En el tercero, apoyándonos en la idea
vygotskiana de las TIC como instrumentos psicológicos, se argumenta por qué este desfase no
debe llevarnos a rebajar las expectativas puestas en la capacidad de estas tecnologías para transformar
la enseñanza y mejorar el aprendizaje. Partiendo de estos argumentos se propone además
un esquema para la identificación y análisis de los usos educativos de las TIC que puede ayudar
a valorar y ponderar su potencial transformador. Finalmente, en el cuarto apartado se propone
ampliar el foco de análisis situando el tema abordado en el marco de una reflexión más amplia
sobre el alcance y la finalidad de la incorporación de estas tecnologías a la educación escolar y su
presencia e impacto en el currículo.
EL IMPACTO DE LAS TIC EN LA EDUCACIÓN: DISCURSOS Y EXPECTATIVAS
El primer y principal argumento sobre el impacto esperado de la incorporación de las TIC a la
educación tiene que ver con el papel de estas tecnologías en la llamada sociedad de la informa-
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ción (SI). Nos estamos refiriendo al argumento según el cual en el nuevo escenario social, econó-
mico, político y cultural de la SI –facilitado en buena medida por las TIC y otros desarrollos tecnológicos
que han venido produciéndose desde la segunda mitad del siglo xx– el conocimiento
se ha convertido en la mercancía más valiosa de todas, y la educación y la formación en las vías
para producirla y adquirirla.
En este escenario la educación ya no es vista únicamente como un instrumento para promover
el desarrollo, la socialización y la enculturación de las personas, como un instrumento de construcción
de la identidad nacional o como un medio de construcción de la ciudadanía. En este
escenario la educación adquiere una nueva dimensión: se convierte en el motor fundamental del
desarrollo económico y social. Tradicionalmente, la educación ha sido considerada una prioridad
de las políticas culturales, de bienestar social y de equidad. En la SI la educación y la formación se
convierten además en una prioridad estratégica para las políticas de desarrollo, con todo lo que
ello comporta.
Pero lo que nos interesa subrayar ahora es que la centralidad creciente de la educación y la formación
en la SI ha estado acompañada de un protagonismo igualmente creciente de las TIC en
los procesos educativos y formativos. El objetivo de construir una economía basada en el conocimiento
comporta la puesta en relieve del aprendizaje, tanto en el plano individual como social,
y en este marco las TIC se presentan como instrumentos poderosos para promover el aprendizaje,
tanto desde un punto de vista cuantitativo como cualitativo. Por una parte, estas tecnologías
hacen posible, mediante la supresión de las barreras espaciales y temporales, que más personas
puedan acceder a la formación y la educación. Por otra parte, gracias a las tecnologías multimedia
e Internet, se dispone de nuevos recursos y posibilidades educativas.
Pero, además, la utilización combinada de las tecnologías multimedia e Internet hace posible el
aprendizaje en prácticamente cualquier escenario (la escuela, la universidad, el hogar, el lugar de
trabajo, los espacios de ocio, etc.). Y esta ubicuidad aparentemente sin límites de las TIC (Weiser,
1991), junto con otros factores como la importancia del aprendizaje a lo largo de la vida o la aparición
de nuevas necesidades formativas, está en la base tanto de la aparición de nuevos escenarios
educativos como de los profundos procesos de transformación que, a juicio de muchos analistas
de la SI, han empezado a experimentar y continuarán experimentando en los próximos años los
espacios educativos tradicionales (ver, por ejemplo, Feito, 2001; Luisoni, Instance y Hutmacher,
2004; Tedesco, 2001).
Centrándonos en el primero de estos aspectos, el de la transformación de los escenarios educativos
tradicionales, la incorporación de las TIC a la educación formal y escolar es a menudo justificada,
reclamada o promovida, según los casos, con el argumento de su potencial contribución a
la mejora del aprendizaje y de la calidad de la enseñanza. Sin embargo, este argumento no ha encontrado
hasta ahora un apoyo empírico suficiente. Aunque las razones de este hecho son probablemente
muchas y diversas, lo cierto es que resulta extremadamente difícil establecer relaciones
causales fiables e interpretables entre la utilización de las TIC y la mejora del aprendizaje de los
alumnos en contextos complejos, como son sin duda los de la educación formal y escolar, en
los que intervienen simultáneamente otros muchos factores. De este modo, los argumentos en favor
de la incorporación de las TIC a la educación formal y escolar devienen en realidad a menudo
un axioma que o bien no se discute, o bien encuentra su justificación última en las facilidades que
ofrecen para implementar unas metodologías de enseñanza o unos planteamientos pedagógicos
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Aprender y enseñar con las TIC: expectativas, realidad y potencialidades
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